• sábado 17 octubre 2026 Catedral de Granada, 19:30 h

Réquiem por Lorca

  • sábado 17 octubre 2026 Catedral de Granada, 19:30 h
Concepción FERNÁNDEZ VIVAS
Música para órgano
Federico GARCÍA LORCA
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías,
lectura de Alberto Cortés
Wolfgang A. MOZART
Réquiem en Re menor, K 626
  • PILAR ALVA-MARTÍN
  • soprano
  • RINAT SHAHAM
  • alto
  • EMILIANO GONZÁLEZ
  • tenor
  • REINHARD HAGEN
  • bajo
  • CORO DE LA OCG
  • Héctor E. Márquez, director
  • LUCAS MACÍAS
  • director
Con la colaboración de: Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, Ministerio de Cultura, Ayuntamiento de Granada, Fundación “la Caixa”, Centro García Lorca, Patronato de la Alhambra y Generalife, Festival Internacional de Música y Danza de Granada y Centro Cultural Arzobispado de Granada.

Réquiem significa descanso. Elegía viene de elegos: lamento. Hay palabras que ya son, en sí mismas, un gesto de duelo. Y este réquiem quiere ser quebranto y letanía colectiva a través de diferentes formas de arte que expresan la muerte, el dolor de la pérdida, el recuerdo y la cura. Queremos recordar que Federico García Lorca fue asesinado hace noventa años en Granada como tantos otros anónimos, en colectivo, en la barbarie de la guerra y la opresión. Como mueren, todavía hoy, muchos otros rodeados de impunidad, injusticia y violencia.

Hemos traído una parte de su obra, aquella en la que el poeta se acerca a la muerte y al duelo, y junto a ella hemos convocado a artistas de diferentes disciplinas para preguntarnos: ¿qué es un réquiem y cómo podemos contarlo hoy?

Durante cuatro actos, en cuatro días, en diferentes lugares de Granada, este réquiem invoca las formas que hemos creado para atravesar la pérdida: el lamento, la letanía, el llanto, la elegía. Formas que no consuelan explicando, sino acompañando. Que no resuelven el dolor, sino que le dan una forma bella en la que caber.

Un diálogo entre voz y silencio como masa o materia que atraviese las calles de Granada, sus gentes, su historia y su cielo. Una voz colectiva que canta para curarse, para encontrarse, para recordar juntos. Y un silencio de calle, de campanas y de humo, donde también juntos contenemos, respetamos y nos alegramos ante el recuerdo de lo que una vez fue vivo.

Este cuerpo de Lorca y este cuerpo ciudad son este réquiem. Dos cuerpos con heridas que recuerdan, que sostienen el duelo y la belleza al mismo tiempo.

Porque el descanso no es olvido. Es el lugar desde donde, al fin, podemos recordar.